¿Qué nos causa la tristeza?

¿Por qué se causa la tristeza?

La tristeza es una emoción que comparten las personas y, generalmente, a todos se la producen los mismos motivos. Se manifiesta con diferentes síntomas, pero lo más normal es que sientas malestar, fatiga, que estás bajo de energía, tienes sensación de vacío e, incluso, puede afectar a cómo te ves a ti mismo.  

Nadie quiere pasar por periodos de tristeza, pero si lo piensas bien, la tristeza tiene una función adaptativa y de supervivencia ya que, paradógicamente, te ayuda a salir de una mala situación. Hay muchos tipos de tristeza y puede venir por diferentes motivos, normalmente, son externos a ti. Puede ser por la pérdida de algo o alguien importante para ti, por estar pasando por una etapa difícil, por ejemplo, en el ámbito laboral o por la separación temporal de tus seres queridos. Eso quiere decir que es algo que no traes de nacimiento, sino que te lo has encontrado en el camino. Así que si trabajas en ti, puedes encontrar las herramientas que te ayuden a afrontarla. 

Es una emoción que te hace estar en una etapa poco agradable, pero está ahí y hay que vivirla. El problema viene cuando dejas que se acomode con tu compañía. Ahí es cuando debes encender el piloto rojo y, en caso de que no puedas hacerlo por ti mismo, pide ayuda profesional porque si se queda contigo mucho tiempo puede tener consecuencias perjudiciales para ti.  

Consecuencias de la tristeza

Cuando se habla de consecuencia de la tristeza, no es se está hablando de una acción-reacción, es decir, no es que estés triste y traiga directamente una consecuencia, sino que poco a poco vas incorporando a tu vida ciertos hábitos, generalmente negativos, y comportamientos que con el tiempo traen otro tipo de problemas. Por ejemplo, puedes tener poco apetito. Se te cierra el estómago y es dificil que abras la boca.

La tristeza lleva también al aislamiento porque, sin encontrar explicación, de repente, te sientes fuera de lugar en todos los círculos por los que vas. Sientes como que no tienes nada que ver con los demás, que vais a ritmos y por caminos diferentes. Así que tomas la decisión de apartarte de todo eso.

Además de aislarte, todo te da pereza y cada vez te mueves menos. Empiezas a tener una vida sedentaria, con pensamientos negativos entre los que predominan los miedos e inseguridades, por lo que empiezas a a tener una actitud pesimista ante la vida.

Con todos estos síntomas, puede parecer que presentas un cuadro depresivo, pero no siempre es así. Depresión y tristeza están relacionados, pero la tristeza es una consecuencia de algo externo que ha venido a tu vida y te ha provocado esa emoción. Ahora bien, si la tristeza se convierte en patológica, puede acabar en depresión. ¿Cómo saber si es patológica? Si han pasado varias semanas y sigues estando triste. Hay situaciones en las que es normal estarlo, pero si pasas mucho tiempo así, lo más recomendable es que vayas a un profesional para que te ayude a llevar tu duelo.